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¿QUÉ ES REALMENTE EL CÁNCER?

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Para empezar, el cáncer no es una sola afección, sino un grupo de más de doscientas de ellas. Sin embargo, los tumores malignos cerebrales y mamarios, los carcinomas pulmonares y hepáticos, los melanomas cutáneos y las leucemias sanguíneas comparten una característica: son, en última instancia, enfermedades de nuestros genes. Lo que no quiere decir que no existen agentes ambientales que puedan producir cáncer. Existe relación entre el cáncer de pulmón y el tabaquismo; y entre el cáncer de piel y la exposición a los rayos ultravioleta, por ejemplo. La cuestión es que estos agentes externos hacen lo mismo: modifican el ADN.

Oncogenes y genes de supresión tumoral

Cada vez que una célula se divide copia su ADN. En un ser humano las células se dividen cien billones (100.000.000.000.000) de veces aproximadamente. El cáncer se desarrolla cuando la división celular empieza a descontrolarse, a menudo debido a un error en la copia de la información genética (una mutación) durante el proceso de división. Los genes que cuando mutan producen células malignizadas se conocen como oncogenes. Sin embargo, también poseemos genes que se encargan de matar las células cuyos oncogenes han mutado. Una célula se vuelve cancerígena sólo cuando ambos tipos de genes se han visto afectados por mutaciones. Las cuales, como ya dijimos, pueden aparecer de manera espontánea o gracias a agentes externos como productos químicos o radiación. Después, la célula se divide de forma incontrolada y transmite el legado genético mutante a su progenie, que prolifera para formar un tejido extraño y agresivo que finalmente puede diseminarse, dañar órganos y causar la muerte.

La genética es la esperanza

El tratamiento del cáncer consiste en erradicar las células malignas ya sea mediante fármacos, radiación o intervenciones quirúrgicas. El problema es que estos tratamientos tienen efectos adversos terribles: las intervenciones quirúrgicas como la mastectomía (extirpación de la glándula mamaria) causan desfiguración, la quimioterapia y la radioterapia provocan, respectivamente, intoxicación y quemaduras en los tejidos sanos al mismo tiempo que en los tejidos tumorales que pretende eliminar. El futuro del tratamiento contra el cáncer está en la genética. Si se logra caracterizar las mutaciones que dan lugar a un cáncer en concreto se podría actuar sobre ellas con fármacos. Un ejemplo destacado es el trastuzumab (Herceptin®), un medicamento que se prescribe en pacientes cuyos tumores mamarios muestran mutaciones en el gen de un receptor denominado HER-2. El fármaco se une a este receptor, destruyendo el cáncer.

Una cruzada contra el cáncer

Existe un proyecto denominado International Cancer Genome Consortium, con un presupuesto de 100.000 millones de dólares, que persigue la identificación de todas las mutaciones responsables de 50 tipos frecuentes de cáncer. Una vez que se logre, podríamos no volver a hablar de cáncer intestinal o gástrico, sino de tumores con mutaciones en los genes BRAF o p53, totalmente susceptibles de cura. Mike Stratton, uno de los directores del proyecto, viene investigando cómo cientos de líneas de celulares cancerosas responden a cientos de fármacos. El objetivo es identificar qué fármacos son eficaces frente a un cáncer con un perfil genético concreto. La quimioterapia podría perfeccionarse para no dañar otros tejidos ni las células reproductoras siempre tan afectadas.

La paradoja de la medicina moderna

A pesar de que la esperanza y la calidad de vida ha mejorado en la población, los índices de cáncer siguen aumentando. Algunos sugieren que se debe a factores ambientales, mientras que otros sugieren que es gracias a la medicina moderna. ¿Cómo es posible? Según ellos, los antibióticos, las mejoras en la nutrición y en la higiene, así como los avances en salud pública han hecho posible que las personas vivan más. Lo suficiente como para acumular las mutaciones suficientes para desarrollar tumores. La naturaleza del cáncer nos sumerge en esta paradoja. A medida que nos hemos librado de otros enemigos, se ha fortalecido éste. El reto actual consiste en entenderlo lo suficiente para dominarlo.

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