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LEY DE GASES IDEALES

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Si has entrado a una sauna, has hecho uso de una de las aplicaciones de la ley de los gases ideales. La sauna es un ambiente cerrado donde el vapor va acumulándose, y al no poder salir de él genera presión que lleva a que la temperatura aumente. Otra situación donde vemos la ley de los gases ideales actuar es en una olla arrocera: el vapor en este ambiente cerrado o hermético aumenta su temperatura mientras se acumula y aumenta su presión y, por lo tanto, su temperatura.

La temperatura, la presión y el volumen son las piezas claves para entender la ley de gases ideales, cuya fórmula es PV=nRT; donde P es la presión, V el volumen, T la temperatura y n es el número de moles de gas (6×1023 conocido como el número Avogadro) y R es el número de la constante de gas. Esta formula fue presentada por Émile Clapeyron.

De la fórmula de la ley de los gases ideales se deduce lo que hemos comentado hasta ahora y es que cuando la presión aumenta, también lo hace la temperatura, debido a que se encuentran en miembros opuestos de la ecuación. También es válido decir que la presión y la temperatura son directamente proporcionales. Esto significa que a más presión, más temperatura; y a menos presión, menos temperatura.

¿Qué es un gas ideal?

Es un gas donde la ley de gases ideales funciona. Moléculas ligeras como hidrogeno, el oxígeno o nitrógeno y gases nobles como el neón, argón o xenón responden a la ley de gases naturales, mientras que las moléculas de gas pesado como el butano, no.

Más demostraciones de esta ley se pueden apreciar cuando nos vamos de viaje a sitios altos respecto al nivel del mar. Como ya sabemos, a mayor altura menor presión atmosférica, y también menor es la temperatura, llegando a descender inclusive a bajo cero. De igual modo ocurre cuando volamos en avión la temperatura exterior es mucho más baja que cuando estábamos sobre la tierra.

 

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