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La radiación de fondo cósmica de microondas

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La radiación de fondo cósmica de microondas

La idea del Big Bang o de la gran explosión la propuso de manera vacilante en la década de 1920 el sacerdote e investigador belga Georges Lemaître, pero no se convirtió en un elemento activo de la cosmología moderna hasta que en la década de los 60, dos jóvenes radioastronomos hicieron un descubrimiento excepcional e involuntario.

Ruido cósmico

En 1965, Arno Penzias y Robert Wilson intentaban utilizar una gran antena de comunicaciones propiedad de Laboratorios Bell de Holmdel (Nueva Jersey), pero había un ruido de fondo persistente que no les dejaba en paz, un silbido constante y agobiante que hacía imposible el trabajo experimental. El ruido era continuo y difuso. Llegaba de todos los puntos del cielo, día y noche, en todas las estaciones. Los jóvenes astrónomos hicieron durante un año todo lo que se les ocurrió para localizar el origen del ruido y eliminarlo. Revisaron todo el sistema eléctrico.

Desmontaron y volvieron a montar los instrumentos, comprobaron circuitos, menearon cables, limpiaron enchufes… Se subieron a la antena parabólica y pusieron cinta aislante en todas las juntas y en todos los remaches. Volvieron a subirse a la antena con escobillas y útiles de limpieza y la repasaron cuidadosamente para limpiarla de lo que, en un artículo posterior, denominaron «material dieléctrico blanco», que es lo que más vulgarmente se conoce como mierda de pájaro. Todo fue en vano.

Radiación cósmica

Ellos no sabían que a sólo 50 Km de ahí, en la Universidad de Princenton, el físico Robert Dicke y su equipo trataban de encontrar aquello de lo que ellos tanto trataban liberarse. El equipo de Princenton estaba trabajando en una idea propuesta por primera vez en los años cuarenta por el astrofísico de origen ruso George Gamow: si mirabas a suficiente profundidad en el espacio, encontrarías restos de la radiación cósmica de fondo dejada por la Gran Explosión. Gamow calculaba que la radiación, después de haber recorrido la inmensidad del cosmos, llegaría a la Tierra en forma de microondas.

La luz más antigua del universo

El ruido que Penzias y Wilson estaban oyendo era, por supuesto, el ruido que había postulado Gamow y tenía exactamente los 2.73 °K (grados Kelvin) que se había predicho. Habían encontrado el borde del universo. Estaban «viendo» los primeros fotones (la luz más antigua del universo), aunque el tiempo y la distancia los habían convertido en microondas, tal como había predicho Gamow.

Premio injusto

Cuando Robert Dicke se enteró de lo que habían descubierto Penzias y Wilson les explicó que era precisamente lo que él estaba buscando y que se le habían adelantado. Aunque Penzias y Wilson no buscaban la radiación cósmica de fondo, no sabían lo que era cuando la encontraron y no habían descrito ni interpretado su naturaleza en ningún artículo, recibieron el Premio Nobel de Física en 1978.

¿Cómo identificarlo?

Por otra parte, la perturbación causada por la radiación cósmica de fondo es algo que todos hemos experimentado alguna vez. Si conectas la televisión a cualquier canal que tu aparato no capte, aproximadamente un 1% de los ruidos estáticos danzantes que veas se explican por ese viejo residuo de la Gran Explosión. La próxima vez que te quejes de que no hay nada que ver, recuerda que siempre puedes echar un vistazo al nacimiento del universo.

 

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1 comentario
  1. […] Otra gran base con la que se apoya la teoría científica del Big Bang fue descubierta en 1965 de manera involuntariamente por dos jóvenes radiastrónomos se llamaban Arno Penzias y Robert Wilson. Ellos descubrieron lo que se conoce como radiación cósmica de fondo de microondas. Es decir, pudieron ‘observar’ los fotones creados más antiguos que se pueden apreciar. Te contamos sobre ello con mucho detalle en este artículo que puedes leer aquí. […]

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