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ASÍ SE FORMÓ LA LUNA

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Editor: Ze Carlos

Todos los planetas del Sistema Solar tienen al menos un satélite natural, excepto Mercurio y Venus. Neptuno tiene 14; Urano tiene 27, Saturno, 62; Júpiter, 67; Marte, 2; y la Tierra tiene 1: la Luna.

Formación de la Luna

Hay tres maneras en las que un planeta puede llegar a tener un satélite: una es in situ, cuando se forma de escombros que el planeta reúne al rededor suyo, siendo previamente anillos como los de Saturno. Una segunda forma es capturando un asteroide que pasa cerca del planeta, tal como se cree que fue el caso de Deimos y Phobos, las lunas de Marte. Y una tercera forma es cuando se forma a través de los residuos del impacto del planeta con otro cuerpo celeste. Esta última forma parece ser la que dio origen a la Luna.

En el Sistema Solar primitivo, cuando estaba infestado de decenas de planetas y las colisiones entre ellos eran muy comunes, la recién formada Tierra, con una edad tan temprana de 50 millones de años, impactó con un planeta del tamaño de Marte al que hemos llamado Theia. El impacto fue tan fuerte que hizo desprenderse parte del manto de la Tierra y salir impulsado hacia el espacio, donde se acumularon los fragmentos gracias a la acción de la gravedad hasta convertirse en la Luna.

Características

Tras el impacto, el núcleo de Theia se fusionó con el de la Tierra. Como parte del manto de la Tierra, mucho más ligero que el núcleo salió despedido hacia el espacio, es lógico pensar que la densidad media de la Tierra fuese mayor que el de la Luna y que además, el núcleo de la Luna fuese mucho más pequeño en proporción al de la Tierra. Y es justamente como se ha descubierto que son las cosas: la densidad media de la Tierra es de 5.5 g/cm³, mientras que la de la Luna es de 3.4 g/cm³. La densidad es la cantidad de masa que tiene un objeto por unidad de volumen. Así por ejemplo, el oro es más denso que el agua porque tiene mayor masa en la misma cantidad de volumen. Lo mismo ocurre con la Tierra y la Luna. En cuanto al tamaño relativo de los núcleos, el de la Tierra es de un 50% su tamaño, mientras que el de la Luna es de 20%, exactamente cómo se esperaría de haber ocurrido el impacto.

 

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